martes, 24 de junio de 2014

Sin más.

Quiero, pero no sé qué escribir.
Echo de menos y lo dejo ir.
Me atacan las crisis, los malos sueños y la rota realidad.
¿O no?
A veces creo que perdono, pero más tarde recuerdo que no. No sé hacerlo, quizás por no quererlo.
¿De qué me sirve?
-Para descansar.
Es como decir el último adiós, ¿no? Como el creyente que se confiesa antes de morir.
Así debería ser nuestra no relación.
El problema es que no me imploraste perdón, o yo no encontré la manera.
El problema es que perdonar es de sabios, adultos... Y yo contigo sólo era una niña feliz.

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