Lo difícil no es decir "adiós", lo difícil es no sentirlo.
Es difícil elegir entre uno mismo o los besos del otro.
Es difícil cerrar los ojos y no recordar esa sonrisa que te hacía reír y por la que ahora te pones a llorar.
Es difícil ver el lado bueno a ese "adiós" porque seguramente no lo tenga... Ahora. Pero más difícil es tomar la decisión de dar el paso final. Y coger una caja de cartón y meter todos los recuerdos, prenderle fuego y sentir la autodestrucción. Secarte las lágrimas ya sin pañuelos y saborear su sabor salado a la espera de algo dulce.
Siento sumamente difícil dejar de escribir folios y folios sobre esa persona y no caer en la tentación de cortarte con ellos para descubrir si algo duele más que sus recuerdos.
Y no querer respirar por la costumbre a que te quitara el aire con una sola caricia.
Agarrar los vicios y matarte poco a poco, diciendo "adiós" a ese amor y al trozo que se lleva de ti.
Obligarte a no sentir, querer dejar de vivir. Morir.
jueves, 19 de septiembre de 2013
Lo difícil no es decir adiós.
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