Mi verano pintaba tan mal como España saliendo de la crisis.
Y entonces llegaron.
A veces los mataría, otras les alimento.
Me ha costado mucho menos de lo que esperaba acostumbrarme a las bromas, a los abrazos nuevos, a los piques con ganas de sonrisas.
Quiero demasiado vivir en una constante espiral de fines de semana desayunando churros, fumando vicio, bebiendo destilación. Jugando a conocernos de siempre y cogernos cariño sin evitarlo, sin quererlo.
Todo fluye. Si se estanca hay ocho hilos de los que tirar. Y hemos pasado miedo, si, seguro que unos más que otros. Pero no nos hemos perdido. No quiero perdernos y dudo que alguno de nosotros abandone esta especie de capullo a punto de florecer bajo un nombre: "family".
sábado, 7 de septiembre de 2013
"Family".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario