Acariciame con la yema de los dedos mi piel, erizada. Provócame mil sensaciones, hazme temblar.
No me dejes caer dormida, cariño, quiero estar despierta y no perderme ninguna mirada y su brillo en mitad de la madrugada. Ni tampoco cada sonrisa cómplice de que algo está a punto de pasar.
Quiero que mi insomnio lleve tu nombre y la prueba sean las marcas de tu espalda.
Bésame el pecho y aférrate a mi latido,
que hoy, el amor, lo quiero hacer contigo.
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