Paranoias en los ojos.
Va por ese instante que sucede cada día como unas mil veces.
Va por esa persona con la que te cruzas por la calle.
Va por esa mirada.
Va por esa cara, cuanto puedes leer en ella.
Delirium.
Todo el mundo va de paranoias en los ojos. Todos tenemos algo que contar para ser escuchados y entendidos. Pero nadie suele estar ahí para cumplir esa función. Sólo ese instante, en el que sin saber por qué, te has cruzado con un desconocido en la calle, y le has mirado a los ojos. Le has mostrado tu debilidad. Se lo has contado todo en décimas de segundos. Y te has quedado con ganas de contarle más...
Pero vuelves la vista al suelo, como si él pudiera escucharte mejor que cualquier desconocido.
Cobardes...
N.
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